Hoy mientras comía, he evidenciado una discusión de 3 chicas de unos 30 años que ponían verde a su jefe y en general a todo individuo masculino. No sé como he salido vivo para poder relatar la situación.
Durante mi vida he trabajado en tres empresas y en todas el tema del día es el mismo: Juan no hace nada y cobra más que yo; mi jefe es un cabrón; voy a pedir un aumento (a este también se apuntan los recién llegados a la Empresa); me voy a buscar otro trabajo (aquí algunos callan sabiendo que si es cierto que se irá, habrá una vacante libre y será una buena oportunidad para conseguir el ascenso laboral o al menos presionar al jefe por este imprevisto y pedirle un aumento). Pero claro, como el jefe es un cabrón no todo es como uno se lo imagina.
Para empezar, Juan se va porque cobra poco en proporción a lo que rinde y también porque ha encontrado otro trabajo. En estos momentos el jefe está estresado y es cuando se le ve trabajar. Pero por si eso fuera poco, nosotros también vamos a trabajar más y seguiremos cobrando lo mismo. Es cuando entonces el tema del día se convierte en el tema del año, ya que nuestro jefe cabrón nos reparte el trabajo de Juan y no busca a ningún sustituto y encima seguimos cobrando lo mismo. Claro que hay un compañero que decide tirar la toalla y dice adiós al trabajo. Esta vez hemos tenido suerte y han contratado a alguien. Ahora que ya conocemos a Manuel, nuestro nuevo compañero, le vamos a explicar la situación laboral y sobretodo lo pondremos en alerta para que tenga cuidado con las jugaditas del jefe cabrón.
Aunque este es el tema de cada día, hay otro tema entre las mujeres y es que los hombres en general salimos verdes por todos lados. En cambio, nosotros siempre pensamos en ellas, 24 horas interrumpidamente. Ellas saben que son nuestro tema y que sin ellas no haríamos otra cosa que no fuera jugar a la Play Station.
Después de haber criticado a nuestro jefecito cabrón, el ambiente se calma y el silencio predomina. Pero claro, María decide romper el hielo y lo primero que se le ocurre preguntar a su compañera Clara es como está con su novio, ya que estaba insegura en su relación. Aquí es cuando los hombres evitan la conversación y dejan que ellas discutan ya que si dices una palabra ellas te dirán mil. Clara, la chica ofendida cuenta las cabronadas que le hace su novio y pone a todos los hombres como unos cabrones, insensibles y que sólo van a por sexo. Pero digo yo, ¿con cuántos hombres a estado para llegar a esa conclusión? O es una p… o es que habla más de la cuenta.
Hay que dejar claro que no todos los hombres son iguales ni tampoco ellas, ya que detrás de su santa inocencia esconden su carácter. Es mejor conocer a las personas y luego juzgarlas en relación a lo que queremos de esa persona. No todo es el sexo, es un grado de satisfacción pero después ¿qué? Cada uno que juzgue lo que realmente espera de una mujer y ellas también que se aclaren lo que quieren, si no por que la frase: No saben lo que quieren.
No comments yet.